La de AUTOBUSES LA GUIPUZCOANA es una historia de esfuerzo, superación y emprendimiento. Y también de compromiso con las personas usuarias y la ciudadanía. Una historia que se inició cuando fue fundada en 1925, al salir a concurso la concesión de la línea de transporte de personas viajeras en autobús “Azkoitia-San Sebastián”, y que tuvo su momento decisivo en 1945, cuando fue adquirida por José Manuel Iraeta Azpiazu, un profesional del taxi de Azkoitia que mantuvo la razón social de la compañía y asumió el reto de aportar valor en un entonces incipiente sector del transporte de personas por carretera. Y, junto a sus hijas e hijos inició la consolidación de ésta.
En la década de los años 50, la familia Iraeta lideró el crecimiento de la empresa, no sin antes vivir una “batalla legal” por la concesión. Se incorporó nuevo personal de conducción a la compañía, que abrió nuevas oficinas, renovó la flota e incrementó la actividad y servicios.
En los años 70 tuvo lugar la jubilación de José Manuel Iraeta. La empresa quedó en manos de sus hijos e hijas, y algunos de los nietos y nietas se incorporaron a la actividad diaria de la empresa. Se puso en marcha un proceso de modernización y de renovación de la flota de vehículos.
Y, en 2013, se produjeron importantes cambios en la gestión interna de la empresa tras la incorporación a la misma de la tercera generación de propietarios. En ese momento se intensificó también la diversificación de la actividad con el incremento de líneas, la obtención de certificaciones de calidad y diferentes actuaciones en el ámbito de la gestión de procesos y desarrollos tecnológicos.

